Riego Inteligente convierte variables agronómicas y operativas en una estimación de lámina, volumen, frecuencia y tiempo de funcionamiento. El cálculo sigue el enfoque de evapotranspiración de referencia y coeficiente de cultivo utilizado en FAO-56: primero estima la demanda del cultivo, después descuenta la lluvia efectiva y finalmente corrige el resultado según la eficiencia del sistema de riego.
La calculadora añade información del suelo y de la zona radicular para evitar intervalos que agoten el agua fácilmente aprovechable. El caudal capturado o calculado permite transformar el volumen en horas de operación, de modo que el resultado pueda contrastarse con la capacidad real de bombas, válvulas, sectores y emisores.